martes, 14 de agosto de 2012

Diario de Guerra Teniente H. Lockhelm. Entrada 1


No hay esperanza. Eso es lo que me queda al final. Perdí contacto con mi mujer hace unos días. Creí que ella y los niños estarían mejor en Alabama con mi padres y mis tíos. Días más tarde que me anunciaran su llegada, recibí noticias que mi tío Tom estaba muy enfermo y que lo intentarían evacuar a un hospital … después de tantos días sin saber nada ya no albergo dudas sobre su destino …y yo aquí, atrapado en Madrid, impotente, tengo que encontrar una supuesta cura a esta extraña enfermedad que hace que los muertos caminen entre los vivos. Maldita sea, por qué a mi, por qué tengo que llevar esta carga ... el deber se torna ahora como un obsoleto y estúpido concepto donde el valor y los héroes son quimeras de otro tiempo que ya no sucederá …

El informe sobre el origen de la enfermedad está incompleto. Inteligencia indicaba, en sus primeras investigaciones, que una empresa suiza fuese la creadora de esta pandemia podrían ser meras especulaciones. Dicen que hay tantas ramificaciones y empresas fantasma que es imposible saber nada por ahora. Me ordenan misiones para las que no tengo suficiente equipo. Nos han separado en varios grupos, como una hidra de varias cabezas para que si una cae, el resto pueda seguir la búsqueda. Yo intento reunir grupos de voluntarios entre los civiles para que me ayuden pero muchas veces son más un estorbo. A eso se suma mi propia paranoia. Afganistán ha hecho mella en mi, lo se, soy consciente y a veces sufro alucinaciones. Se está acabando la medicación que me dieron y los momentos de lucidez como este de ahora van siendo cada vez más escasos. Temo que el demonio de mi interior me domine como casi hizo ayer, cerca de esa maldita granja y que cuando despierte de la locura, me encuentre con el infierno que haya creado … dolor ... la cabeza ... otra vez ...

... he vuelto al diario, he tenido que parar ... los dolores de cabeza son cada vez peores y no sé si es la medicación o lo que llamó el loquero de la unidad "trastorno de estrés postraumático" … la misión … debo hablar de la misión, debo concentrarme ... es lo único que me mantiene cuerdo. Dios sabe que fue un desastre. Si sobrevivimos a esta no volveré a reclutar civiles por muy veteranos que sean en combate, contra estas monstruosidades no puedes dudar. La falta de disciplina es intolerable … dolor ... aaaagh... la misión, debo escribir sobre ella antes que vuelva a perder la cabeza. Inteligencia estipulaba que en una granja de la zona había un laboratorio de investigación de una de las células terroristas. Sólo yo y el Sgto. Steppleton conocíamos la verdadera naturaleza de dicha misión. Ni los civiles, ni el soldado Juarez ni Smith sabían nada al respecto. Enmascaré dicho propósito dando por supuesto que en el lugar habían muchos suministros que podíamos llevar para el campamento. Fabulé también sobre una historia fantasiosa de mi invención, una supuesta información que me había dado una vieja que vivió por la zona para que los civiles, una vez estuviésemos cerca de la granja, no se atreviesen a entrar y confiasen en nuestra pericia para que nosotros lo hiciéramos. Desde el principio todo fue mal. El soldado Smith huyó nada más entrar en el pueblo, pobre estúpido, espero que llegase al punto de reunión con los vehículos. Sabía que me fallaría desde el principio, lo veía en sus ojos. No eran los de un guerrero. No le culpo pero tampoco aceptaré nuevamente tal falta de carácter y deberé tomar medidas más drásticas, si quiero mantener el orden dentro del grupo.

Volviendo al relato de lo acontecido ayer, empezamos a avanzar rápido por las calles aledañas a la vía principal pero los civiles empezaron a retrasarse, se mostraron confiados. Les dije que se concentrasen en la granja pero la codicia les pudo y empezaron a registrar las casas circundantes y lo único que consiguieron fue llamar la atención de los muertos que aguardaban inactivos dentro de estas, lo que propició que más de estos seres, atraídos por los disparos se sumasen a la jauría. Fue en ese momento cuando perdí el control y agarré a uno de los civiles … menos mal que la cordura se impuso y seguí con el plan. Se nos unió en nuestro avance a la granja un hombre y una mujer bastante resueltos. Ambos parecían personajes sacados de una mala película pero demostraron una habilidad sorprendente con las armas y pensándolo bien albergo la idea de reclutarlos y adiestrarlos en caso de necesidad. El resto quedaron en retaguardia rechazando horda tras horda de esos animales sin alma. El desastre mayor ocurrió cuando llegamos la granja. No era exactamente lo que los informes indicaban. Además de un pequeño laboratorio de investigación también vimos que ahí se realizaban pruebas con humanos. Juarez accedió al piso de arriba primero y se encontró un grupo de muertos. Haciendo acopio de valor, tras una huida inicial, apuntó con la pericia que le caracteriza y limpió esa zona. El sargento y yo no tuvimos tanta suerte. Los gemidos que salían del sótano ya nos alertaron al respecto. Encontramos una compleja puerta que daba acceso a la parte inferior de la casa. Las paredes y escaleras de entrada estaban plagadas de marcas de sangre, arañazos y dios sabe que más. La oscuridad reinante nos oprimía, era asfixiante y los gritos y golpes constantes no hacían más que alimentar nuestro miedo. Tras sortear unos cuantos pasadizos nos encontramos ante una gran puerta metálica. Vimos que había otro corredor más grande que iba más allá de donde estábamos, lo que explicaba las dimensiones de la puerta. Nuestras linternas no alcanzaban a discernir, a través de la penumbra, cuan largo era dicho corredor. El lugar o complejo parecía viejo. Si tuvo antes otro propósito o dueños que los terroristas a los que perseguíamos, se me escapaba a mi entendimiento, pero si originalmente la construcción fue perpetrada por ellos ... esta locura se estaría gestando desde hace más tiempo que lo que habían dicho … era una locura pensar en eso … Mientras examinaba absorto la manera de abrir la puerta escuché un murmullo y algo arrastrarse, que se fue intensificando poco a poco. Eran pisadas y estas terminaron por sacarme de mi ensoñación. Me fijé en Steppleton, que estaba mirando a un punto fijo del fondo del corredor, apuntando con su M4 con mirada febril y los vi … eran demasiados como para contarlos. No hubo opción, era imposible avanzar y algunos de ellos parecían del genotipo del que inteligencia nos había informado, los corredores. Pusimos unas cuantas claymore para frenar su avance y salimos corriendo como alma que lleva el diablo y no paramos de correr hasta reunirnos con el resto. Vi que uno de ellos estaba gravemente herido pero las circunstancias eran malas compañeras porque acepté a regañadientes llevarlo con nosotros mientras nos retirábamos de la mayor jauría de no muertos que había visto nunca ...

Así es como hemos llegado a donde estamos, huyendo por los bosques hasta este grupo de casas que creíamos abandonadas y que al parecer antes era un centro deportivo para tiradores de arco y ballesta. Hemos encontrado un grupo de niños que estaba siendo protegido por un alférez de la infantería de marina Real Británica. Es una suerte haberlo encontrado. Parece por las primeras conversaciones que hemos tenido, que sabe lo mismo que yo. Es un explorador y se separó de su grupo. No ha vuelto a verlos. La suerte proveyó a los niños y desde que llegó a este sitio perdido de la mano de Dios ha estado protegiéndolos de los escasos caminantes que se han acercado al lugar. Estos pobres inocentes merecen una oportunidad a pesar que este mundo ya no es el que era. No dejaré que nada les dañe, ni muertos ni vivos. Una niña me recuerda mucho a mi hija María ... que Dios la guarde en su gloria. Haré lo que haga falta para mantenerlos con vida ... lo que haga falta ... el dolor, otra vez ...   Hay un embarcadero que vamos a usar para evacuarlos. Hemos conseguido contactar por radio con nuestro grupo de apoyo que va en los vehículos. Nos recogerán al otro lado del embalse, en las coordenadas acordadas. Tenemos que reparar los botes y cargarlos y nos puede llevar tiempo. Mientras tendremos que resistir y ya hemos empezado a oírlos … vienen por el bosque y no hay mucho tiempo … fin de la anotación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario